Además de la selección mexicana, el estadio Azteca, recién nombrado Banorte, guarda una conexión especial con otros dos representativos: Argentina y Brasil, los cuales se coronaron en ese inmueble. Ahora, leyendas del Tricolor y la Verdeamarela que fueron ídolos en los últimos 20 años disputarán un juego con el que despiertan una rivalidad deportiva y ese vínculo histórico con un Coloso de Santa Úrsula remodelado, al tiempo que pretenden avivar la euforia futbolística rumbo al Mundial 2026.



